jueves, 18 de septiembre de 2008

El mexicano




¡Unos tacos, por caridad! Así me repito después de dos o tres meses de estar fuera de México. En esta semana de patriotismo por todos lados, de ondear la bandera y sentirse uno más mexicano, me preguntó ¿por qué no he podido comer unos buenos tacos en otro país que no sea el sur de Estados Unidos? ¿Por qué en nuestro país hay buenos restaurantes chinos, japoneses, italianos, argentinos y en el extranjero no es posible encontrar unos originales tacos al pastor? ¿Por qué a nadie se le ha ocurrido y me refiero a los especialistas, como El Tizoncito, El Fogoncito o la franquicia Taco Inn, aprovechar la vida nocturna de Buenos Aires e instalarse en plena avenida Corrientes o en la plaza Mayor de Madrid o a un lado de la Puerta de Brandeburgo en Berlín? ¿Por qué en mi pasada estancia en Barcelona los catalanes, como deferencia, me ofrecían nachos como comida mexicana? Y en el supermercado las tortillas de harina, las salsas y demás productos típicos eran marca The Old Pass. ¿Por qué han sido los gringos los que exportan comida Tex-mex como si fuera lo que se degusta en las mesas de México y no La Costeña, que ahora presume sus ochenta y cinco años de vida, o Herdez? ¿Es tan difícil poner un trompo y apilarlo de carne de puerco, comprar harina Maseca y con una maquinita que no vale más de veinte mil pesos y ponerse a hacer tortillas originales y no las cochinadas de Taco Bell que ya hay hasta en el corazón de China?

Recuerdo hace algunos años cuando McDonald’s México intentó instalar uno de sus restaurantes en los portales de Oaxaca y como si hubiera sido una afrenta al honor nacional, se levantaron firmas, se hicieron marchas, plantones y se desgarraron las vestiduras tricolores porque la comida del imperialismo se instalaba en el renovado centro del pintor Toledo, cuando la Coca-Cola está ya en la canasta básica del mexicano y llega hasta el más recóndito de los pueblos de México. ¿Qué acaso no es lo mismo? ¿O será que ya nos acostumbramos a ver ese refresco negro y sudoroso en las manos de cualquier niño obeso o a punto de serlo? También recuerdo hace un par de años que la delegación Venustiano Carranza del DF organizó el festival de la hamburguesa y las señoras torteras, indignadas, decían que cómo era posible si lo nuestro era el taco y la torta, cuando esta última llegó a México con la invasión francesa de 1862. La baguette la traían los mercenarios belgas como un banderín en su mochila de campaña y así como sacar una flecha para el arco, en mitad de las batallas desenfundaban su mega torta y entre disparo y mordida casi nos ganan el territorio. Los mexicanos de esa época aprendieron y adaptaron la horrorosa telera, la milanesa y el huevo con ejotes, supliendo, muchos años después la crema por la mayonesa de nuestros vecinos del norte. ¿Por qué los gringos, por poner un ejemplo, sí pueden comer la misma hamburguesa, exactamente igual en Los Ángeles, en Moscú o Seúl, o los argentinos un buen bife de chorizo, o los japoneses un sushi en cualquier parte del mundo y los mexicanos tenemos que añorar la tortillas, el chile y los tacos aún en Caracas o Santiago de Chile? ¿Dónde ha quedado Bimbo y sus malas Tortillinas Tía Rosa que sacan de un apuro y que no pude conseguir en Argentina. Hace dos años que pasé una larga temporada en Buenos Aires quise dar una cena mexicana a mis amigos porteños, para conseguir las famosas Tortillinas casi tuve que pedir un exhorto a la Embajada de México. En otra ocasión, me encontraba desesperado por un molito y fui al recomendado restaurante Xalapa del barrio Palermo, me he comido un sancocho sólo comparado con el vómito de Linda Blair en El Exorcista. Para saber qué me habían dado los compatriotas que manejaban el lugar, fui a despedirme de ellos, comprobé que la comida la calentaban en una docena de microondas, donde seguramente también descongelaban los entuertos que servían, y recalentaban las tortillas, imposibles de enrollarlas en la palma de la mano, eran como pequeños petates paleteados por una huaracha, yo que había querido apantallar a María Esther, no supe cómo decirle que aquello había sido una estafa.

Ni la ancestral cultura culinaria, ni el hambre patriotera que se nos despierta al estar fuera de México, ni tanto paisano regado por el mundo, ni las grandes marcas como La Chata, orgullo nacional, ni tu, ni yo hemos podido exportar el sabor de México más allá de las fronteras de California y lo que corresponda de Nueva York. A mi la verdad me da harta vergüenza que hasta en eso los gringos y pronto también los chinos nos coman el mandado y nos dan gato por liebre, fajitas y nachos como la comida que come el mexicano. ¿O a caso es demasiado pedir unos tacos como dios manda?

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Rodolfo Naró, poeta y narrador mexicano, su libro reciente es El orden infinito, finalista del Premio Planeta de Novela 2006. http://www.rodolfonaro.com/
Fotografía original: Friedbrainsandwich

10 comentarios:

Natalia dijo...

Rodolfo, he leído tu columna el mexicano, y coincido, soy argentina, y sinceramente, sabia que los tacos son comida típica nacional de México, pero hasta no leer tu columna, realmente no sabia bien de que estaban hechos, es verdad en Argentina no he visto lugar alguno que los haga, por lo cual jamás los he probado. Pero disiento, a los argentinos en el exterior les ocurre lo mismo que te ha pasado, he tenido la oportunidad de estar en España, y si es verdad hay restaurantes y parrillas argentinas, pero es lamentable, que no respeten la cultura, la carne es muy difícil conseguir y de buena calidad, cuando uno pide en cuanto a la cocción, termino medio o bien cocido para ellos es lo mismo, y no es así. Luego es tan difícil encontrar empanadas algo tan sencillo como una tapa pequeña de masa rellena con carne picada, cebolla, ajíes, y luego cerrarla a la mitad con el famoso repulgue, tampoco se consiguen las tapas en el supermercado, la harina de soja, otra odisea, cuando somos unos de los grandes exportadores. Y como adicta a lo dulce que soy cuando quería saciar mi ansiedad con un delicioso alfajor imposible, dos tapas pequeñas de galletita unidas por dulce de leche, y bañados en chocolate! Las golosinas prácticamente no existen, ahora me pregunto: teniendo Arcor, una de las mayores empresas argentinas de dulces una filial en España, porque es tan difícil encontrar las famosas golosinas. Pero llego a la misma reflexión, porque los sudamericanos dejamos que Europa, Asia, Norteamérica nos invadan con sus productos alimenticios, indiscriminadamente. Sigo pensando que el futuro de los latinoamericanos esta en la unión que logra la fuerza, basta de diferencias entre nosotros, la pelea del gas, el petróleo, Brasil, Argentina, México, Venezuela, Bolivia, Perú, Paraguay, Chile, etc., asumamos la responsabilidad de exportar y hacer valer nuestra cultura, costumbres, idioma. Pero uno concientiza todo esto cuando tiene la oportunidad de viajar y ahí por lo menos en mi caso es donde me di cuenta que nos subestimamos. Simplemente es una humilde opinión de latinoamericana, argentina, que logró ver de otro punto de vista a lo que ellos nos suelen llamar despectivamente países emergentes o subdesarrollados, o aun peor del tercer mundo, que ironía, cuando fuimos casa y comida para sus antepasados. Un abrazo.

Rosy dijo...

Rosalía Trejo, Zacatleca.
Hola Rodolfo. Después de comer, el día de ayer, unos decentes tacos mexicanos en Porto Alegre, Brasil, ahora me encuentro con tu texto "El mexicano" que sin duda refleja ese sentimiento por nuestra gastronomía, el cual he sentido después de vivir casi tres años en Buenos Aires.
Gracias por compartir tus vivencias y reflexiones en estos textos excelentes.
Sin poder evitarlo y con el espacio que nos abres, comparto también mi opinión. Quizá la riqueza de nuestra comida, es que se conserve en nuestra casa, fresca y pura, para que no la contamine la globalización. Total si quieren conocerla que viajen, y a los amigos que no les sea posible, tendremos que acercarles de alguna forma original nuestro sabor. Si pudiera alguno de nosotros (o entre todos) visitar cada país y como buenos mexicanos ingeniarnos para acercar nuestra cultura, claro tendremos que sacar las recetas de la abuela y aprenderlas con amor.
Después de varias comidas y cenas mexicanas hechas por una servidora, en Argentina y próximamente en Brasil, puedo decir que el sazón se lleva dentro (a pesar de no encontrar tortillas por ningún lado) y que me da orgullo compartirlo con mis hermanos latinoamericanos, contarles que ese espíritu de sabor es real, que siempre tendrán las puertas abiertas para experimentarlo en ese, mi hermosísimo país, ¡MÉXICO LINDOOOO!.
También me hiciste recordar a qué sabe un alfajor y el mate estando en México, a pesar de encontrar la marca favorita para mi viaje, nunca me supo igual sin la maravillosa gente argentina para compartirlo. Ahora seguiré probando...quizá las sensaciones se mezclen más adelante, y te invite a asociarte para empezar la sucursal TACOS VIAJEROS MAXIMEGASABROSOOOS!!
Otra vez gracias por despertar este
discurso en mi. Te mando un beso sabor manzana de Zacatlán. Con cariño. Rosy

Lore Rivas dijo...

Super interesante la informacion felicidades.. pero creo que adaptamos bien el taco, yo voy mucho a la destileria, un restaurante que esta en polanco y me encantan los tacos de cochinita o las tostadas de camaron
viva mexico no cabe duda
y si nos pirateamos los tacos de los argentinos pues la verdad lo hiciemos muuuy bien
jajaja

Anónimo dijo...

hola rodolfo con el pasar del tiempo y cuando uno se va haciendo mas grande por no decir mas viejo contabilizando todas las experiencias de viaje y de nostalgia que nos da el estar unos meses sino es que años fuera de tu pais no hago mas que encontrar una reflexion de que es repetitiva para cada uno de los considerados ciudadanos del mundo y es que cada comida es irrepetible y nace totalmente autentica a tal grado que no solo el cambiar de un pais a otro sino de solo el cruzar la calle nos encontramos con marcadas diferencias asi que no nos debe de extrañar que no encontremos el sabor buscado y ansiado, el de casa y que nos hace poner nostalgicos y decir alla lo hacemos mejor o alla las tortillas son calientitas y suaves y las salsas muy sabrosas, o es mas este restaurante nada que ver con lo que comemos, en fin lo que si es de reconocerse es que en algunos el esmero y y las ganas de ofrecerte por lo menos lo mas parecido es gratificante y en eso creo que nuestra comida mexicana siendo una de las principales del mundo bien valdria la pena retomarla para por lo menos los que se jacten de ofrecerla en el extranjero sean mexicanos o no sean mejores, en fin con eso recuerdo que en una ocasion un amigo frances se quejo de que no le habia gustado la comida de un restaurante frances en Arabia Saudita y que era muy dificil encontrar algo digno de su paladar y que solo daba por atinar el aceptar esas diferencias para seguir disfrutando de las cosas de la vida mientras que mi amigo mexicano y yo solo asintimos con la mirada pues este era uno de los temas ya tan comentados por nosotros en uno de nuestros sueños gastronomicos para poder saborear aunque sea un buen taco de frijoles con una salsa bien picante. Saludos amigo quiza no habra de otra mas que aceptar como dice Rosy, que viajen y que conozcan aunque a veces somos nosotros los que tendriamos que regresar para disfrutarlo.

Rodolfo Naró dijo...

Hola Natalia:
Por lo menos aquí en México sí es posible encontrar un asado como los de tu tierra, ya hay tantos argentinos aquí que eso ha enriquecido nuestra cultura culinaria, cuando vengas te sorprenderás.
Abrazos,
Naró

Rodolfo Naró dijo...

Hola Rosy:
Quién como tú que va de un país a otro, habría que mandar una gran delegación mexicana a Brasil para, con ellos, exportar nuestra comida.
Gracias por tu amplio comentario.
Saludos,
Naró

Rodolfo Naró dijo...

Hola Lore:
Ese lugar de Polanco no lo conozco, yo no salgo de dos o tres restoranes de la Condesa, me gusta comer en un lugar donde ya me conocen y yo conozco el menú, asi que seguiré tu recomendación.
Saludos,
Naró

Rodolfo Naró dijo...

Anónimo:
gracias por tus palabras. Con la comida fusión a veces corres el riesgo de crear un híbrido o una platillo fantástico.
Espero que nos sigamos leyendo,
Naró

SELENE85 dijo...

DEFINITIVAMENTE ES LAMENTABLE QUE ESTO SUCEDA, HABRIA QUE MANDAR UN OFICIO A TODAS LAS COMPAÑIAS MEXICANAS PARA QUE TOMEN CARTAS EN EL ASUNTO, ESTO OCURRE CON LA COMIDA, PERO TAMBIEN HAY QUE PENSAR QUE DESGRACIADAMENTE SON LOS GRINGOS LOS QUE HAN VALORADO Y SACADO PARTIDO DE NUESTRAS ZONAS ARQUEOLOGICAS, INCLUSIVE CONOCEN MAS NUESTRA HISTORIA QUE NOSOTROS MISMOS, SI, ES UNA PENA.

POR CIERTO, LA IMAGEN DE ESOS TACOS AL PASTOR ACABA DE ABRIRME EL APETITO.

Rodolfo Naró dijo...

Hola Selene,

gracias por seguirme leyendo. Ahora estoy en Tequila y ayer comí una tostada de pierna, dos sopes de picadillo y dos enchiladas de queso, buenísimas, tanto que me recordaron mi infancia.

Saludos,
Rodolfo

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