jueves, 8 de marzo de 2012

Ely Guerra


Me recibe Paula, su asistente y me pasa a la cocina. Ahí está Ely, preparando té y sacando del horno un pay de manzana. Viste de negro absoluto, el cabello recogido. En su casa se mezclan los aromas, las notas, los sabores, las emociones. A lo largo de seis horas descubriría que la música es otra más de sus virtudes, además de la cocina, los perfumes, las cremas y esencias que ella misma elabora. Ely Guerra es hacedora de sentimientos y sensaciones que van a los cinco sentidos. Alimenta fantasías con cada nota. Porque los aromas también tienen notas, como la música, ¿sabías? Me pregunta. Su casa es amplia, no hay puertas ni cortinas, la luz se mueve con total libertad. Cuánta luz habita en tu casa, le digo. Recorremos la planta baja y conozco su estudio, al final de todo, más que un bunker es un nido de puertas y ventanas herméticas para que no se escapen los sonidos ni las ideas ni la inspiración que hace vibrar su voz. Compongo de madrugada, me dice, duermo poco. Aquí me paso las horas hasta dormitar abrazada de la guitarra. Volvemos a la cocina que es el centro de su universo, abierta, espaciosa, una cocina de hotel de lujo. La mesa del comedor está dispuesta ya con el servicio de té. Ocupo el lugar que me asigna y veo un paquete con mi nombre: su disco reciente Invisible man, ganador del Grammy 2010 como mejor álbum alternativo. También un estuche con 61 cartas que son una guía de vida, una especie de I Ching que dan respuesta y fuerza para empezar el día. Solar es un juego me dice Ely, baraja las cartas siete veces para cargarlas de tu energía, frota tus manos y saca la que corresponde para hoy. Lo hago y me sale la carta, Liberadamente, entonces leo: “Suelta esa carga extra que te impones sólo tú…” Bruja, le digo. Sigo con el tercer regalo, una muñequita que se quiere parecer a ella y que al separar la cabeza del cuerpo es un USB con recetas de cocina. Alrededor todo es silencio, luz, la cucharilla meneando el té negro con clavo y canela se escucha tan fuerte como los latidos de mi corazón. Por un momento olvidé a qué vine, le repito, Ely sonríe. Lee los fragmentos de Cállate niña mientras toma notas, al pasar la tercera página la escucho, yo necesito una copa de vino. Va al refrigerador y descorcha un blanco argentino y otra botella de tinto para mí. El sol comienza a ser una ilusión del mañana. Paula sale de su oficina y enciende las luces. Se despide. Nos quedamos solos Ely y yo. Seguimos leyendo, conversando sobre nuestras vidas paralelas, sus discos y mis libros, su familia y la mía, los gatos y los hijos, las ilusiones, sobre el amor que parece un tema inagotable. Le digo que es una guerrera, sonríe otra vez. Al final conozco su laboratorio de perfumes. Aquí nadie entre, me asegura. Abre frasquitos de esencias y concentrados que saca de un ropero, veo morteros, balanzas, hojas con fórmulas. En cada gota hay un recuerdo, la escucho. Volvemos a la planta baja, ya casi es medianoche, apuro el vino hasta ver el fondo de la botella. Me despido. Ely me abraza. Me dice hasta mañana y me da un beso de despedida.

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Ely Guerra hoy leerá fragmento de Cállate niña, a las 19 horas en la Librería Gandhi de Miguel Ángel de Quevedo, de la Ciudad de México

9 comentarios:

Gabriela dijo...

Una guerrera de las buenas! Te queremos Ely, te queremos!!! Gracias por compartir de ti -seguimos a tu lado!

Dany Cooper dijo...

Qué interesante experiencia... dos mundos totalmente infinitos son sus vidas ...

Besos
Dany Cooper

Carmen dijo...

Ese dia fui, estoy leyendo el libro, Amo a Ely y de repente cuando describes a la mujer de la nariz grande y que disfruta del amor, imagino a mi Guerra como protagonista. Tú protagonista es Carmen y me escribiste lo siguiente: Carmen tocaya de mi Carmen, esperando te acompañe...sabes voy en el capitulo 8 y leo a un Antonio,al que ama, hace poco termine algo con un Antonio, la persona que mas he amado...:( que curioso, no...gracias por tu libro.

Leticia C. L. dijo...

El texto es una belleza, hablarnos de Ely la mujer, de Rodolfo el observador, increíble... un abrazo!!!

Leticia C. L. dijo...
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Rodolfo Naró dijo...

Hola Gabriela,

qué gran noche aquella de la lectura de Ely, yo aún la recuerdo con cariño.

Besos y gracias por acompañarme ese día.

Naró

Rodolfo Naró dijo...

Hola Danny,

cómo siempre resumes todo en una frase cortante como un suspiro de novia.

Besos,
Rodolfo

Rodolfo Naró dijo...

Hola Carmen,

supongo que ya habrás terminado de leer "Cállate niña" y espero que te haya terminado de arrebatar el corazón como lo hizo Ely con su lectura.

Gracias por acompañarme,
Rodolfo

Rodolfo Naró dijo...

Hola Leticia,

gracias por tus palabras, sí, fue un placer conocer a Ely íntima. Un abrazo con todo cariño.

Rodolfo

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